Cristo y las Potestades

Epílogo

La Importancia de la Doctrina de Pablo acerca de las Potestades

Lo acabado de exponer deja en claro que la importancia de la perspectiva de Pablo acerca de las Potestades no ha de ser encontrada directamente en los terrenos de la teología.   La teología se ocupa a sí misma con quién es Dios de acuerdo con Su revelación y con cómo Él trata con nosotros.  Las Potestades pertenecen a la experiencia humana, dentro de la cual Dios obra para preservar, reconciliar y consumar.  Pertenecen entonces no tanto a la teología de Pablo como a su perspectiva de la vida y del mundo.

“Perspectiva del mundo” es un término que ha dejado de tener buena reputación.  Percibimos, correctamente, que tal complemento de ideas, no basadas directamente en la revelación, pueden menoscabar la significancia teológica y distorsionar la fe cristiana hasta convertirla en un sistema filosófico.  Pero para Pablo este peligro es inexistente.  No es por accidente que este estudio lleva el título de “Cristo y las Potestades.”  Siempre tenemos que ver con Cristo y con Sus tratos salvíficos con el mundo.  En el pensamiento de Pablo, las Potestades sirven al propósito de expresar el significado de la obra de Cristo.

Pero entonces no hay excusa para no entender qué es lo que estas Potestades significan.  A través de los tratos de Dios con el mundo obtenemos una vislumbre de cómo Él “ve al mundo.”  En este sentido una cierta cantidad de “perspectiva del mundo” es parte de la fe.  A la luz de las acciones de Dios, Pablo percibió que la humanidad no está compuesta de un montón de individualidades, sino de estructuras, órdenes, formas de existencia, o como sea que se les llame, que nos son dadas como una parte de la vida creada y que están involucradas, tanto como los hombres, en la historia de la creación, caída, preservación, reconciliación y consumación.  Este discernimiento lo expresó en términos y conceptos de su tiempo.  El discernimiento que está personificado en estos términos mantiene su significado y validez para nosotros.  Lo encontramos expresado a lo largo de toda la Biblia.  La campaña de los profetas contra la adoración a las fuerzas de la naturaleza bajo el nombre de Baal, las advertencias de Jesús acerca de Mamón, la caracterización del estado absolutista en Apocalipsis 13, y mucho de lo que el Nuevo Testamento dice acerca de los demonios—por citar tan solo unos ejemplos—abarca la misma proclamación que Pablo encuadró en palabras como “principados” y “dominios.”  Observar esto es demostrar también que no estamos limitados por el lenguaje de Pablo.  Empero, puedo ver a algunos lectores de estas páginas quienes agradecidamente adoptarán no solamente los conceptos, sino también las expresiones.  En nuestro tiempo las Potestades son otra vez más concretamente visibles que hace una generación; en la misma medida entendemos nuevamente y de una mejor forma las palabras en las que Pablo vistió su evangelio.

Pablo puede ayudarnos con los problemas de religión comparativa.  El ver las diferentes religiones pre-cristianas como la vida en sujeción a las Potestades, siguiendo Gálatas 4, nos preservará de componendas ilegítimas con la fe cristiana (por ejemplo, tratarla como si fuese la “forma más alta” de religiosidad), así como de una igualmente ilegítima condenación de “paganismo ciego.”  También la filosofía (esto es, metafísica) puede ser iluminada cuando notamos cómo grandes pensadores han buscado explicar el universo en la base de una o pocas Potestades.  La contribución que Pablo puede hacer a la ética y a nuestro entendimiento de la vida política y social no necesita énfasis adicional después de lo que hemos observado en el último capítulo.  Sin embargo toda nuestra exposición está abierta todavía al reproche de haber dicho muy poco acerca de traer la proclamación de Pablo a la vida contemporánea.  La aplicación y adaptación a nuestra situación demandaría por sí solo otro libro, el cual alguien más debe escribir.  Este libro habrá cumplido su propósito si ayuda a un círculo más amplio a comenzar a ver los grandes dilemas de su propio tiempo con los ojos de la fe y a descubrir la Palabra de Dios como una luz en nuestro camino aún en esta esfera.  Es un llamado a ceñirse toda la armadura de Dios y a luchar contra los espíritus malignos en el aire.

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