Pocas esferas del pensamiento bíblico han sido hasta hace muy poco tan resueltamente ignoradas por las ramas principales de la teología protestante como la que provee el tema de este librito. Porque en una edad en la que ya no se cree en el coco o en Santaclós, hay algo embarazoso en la forma en que la Biblia—y especialmente el apóstol Pablo—habla de las “Potestades,” esto es, de cierto tipo de seres más allá de lo terreno e indefinibles, no solo como si existieran, sino como si importaran y estuvieran de alguna manera involucrados en la obra de Cristo.
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